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LEONORA ACUÑA DE MARMOLEJO
Leonora Acuña de Marmolejo nació en el Valle
del Cauca, Colombia, y desde 1966 reside en New York. Es periodista,
poeta, escritora y pintora. Autora de los poemarios POEMAS EN MI RED,
(Plaza & Janes, 1.992), con prólogo del escritor colombiano Gustavo
Álvarez-Gardeazábal; BRINDIS POR UN POEMA, (Plaza & Janes, 1.995),
prólogo del Dr. Odón Betanzos-Palacios, Director de la Academia
Norteamericana de la Lengua Española, fallecido recientemente; y BARAJA
DE POEMAS, (Betania, 2.002) con prólogo del Dr. Luis Ángel Casas, poeta
cubano y Académico de la Lengua Española.
Ha publicado sus poemas en numerosas Antologías
de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Es también autora de varios
libros de cuentos; ensayo, y novela; algunos aún inéditos. Sus poemas,
cuentos, críticas y ensayos le han merecido numerosos premios y
reconocimientos, como los obtenidos por sus cuentos “El dolor del
artista” (Colombia, 1.962); “Aquí los dejo entre los muertos” (Sociedad
Cultural Santa Cecilia, Miami 1.997); “Papá Santiago” (Club Cultural de
Miami “Atenea”, 2.003); y por sus poemas “Poem to winter” (National
Library of Poetry, 1.995); “Soneto al amor” (Famous Poets Society,
California,1.996); “Molinero del azar”(Famous Poets Society, Hollywood,
CA.) “El desdeñoso”(Academia Poética de Miami, Dr. Darío Espina Pérez”,
1.997); ”Inquietud” (Club Cultural de Miami “Atenea”, 1.998); “Ven”
(Delegación Cultural del Ilustrísimo Ayuntamiento de Conil, Diputación
de Cádiz, España, 2.001), “El destino en una carta” (Club Cultural de
Miami “Atenea” 2.003); “Historia de Amor” (Club Cultural de Miami
“Atenea”, 2.004); “Balada del desengaño”, “Alas de libertad”, y “La
escalera de los sueños” (Cuadratura del Círculo de Poetas
Iberoamericanos, Sta. Mónica CA 2.003-2.004); “El secreto”, “Mis
espinas, mi dolor y yo”, y Sapiencia de jardinero”, (XIV Concurso
Internacional de Poesía, Premio Antológico “Pedro Izquierdo- Tejido de
la Cuadratura del Círculo Poético Iberoamericano, Sta Mónica, CA.,
2.005). En este mismo año, también fue nombrada Miembro de Honor de
dicho organismo literario. Revistas de España (“AZAHAR”) y de New York y
otros Estados de la Unión Americana (“SINALEFA”), (“LATIN LONG ISLAND”)
y (“TODOS”) publican sus poemas, reseñas, cuentos, críticas literarias y
ensayos; lo mismo que páginas Web de New York, Miami, Europa, Argentina
y Chile.
Acreditados organismos literarios, como la
Asociación CALÍOPE que en Madrid dirige la connotada escritora y poetisa
Eliana Onetti, frecuentemente publican sus poemas en sus bellísimas
Antologías, cuyas carátulas también ilustran con los bellos cuadros de
Leonora.
Leonora Acuña de Marmolejo pertenece al staff
de varios periódicos y revistas de New York, como también de otros
Estados de la Unión Americana. Reside en Long Island. N.Y. desde 1.970.
Datos bibliográficos extraídos de Revista
Literaria La Fuente
(edición impresa, nº 32, octubre-diciembre 2.007)
Reseñados por Carlos BENÍTEZ VILLODRES,
en la obra titulada LUZ INTERIOR
DEL CREPÚSCULO A LA ALBORADA,
de Leonora Acuña de Marmolejo
Edición de autor.
Levittown
New York, (USA), 2.007
SONETO DE ACCIÓN DE GRACIAS
En continuo presente, Oh, Dios mío,
¡GRACIAS!, te damos por cada jornada,
por la vida y los dones que dan brío
y señorean en nos cada alborada:
Salud, amor, y libertad, y paz;
los hijos cual la vida prolongada
y los seres que con Cristo traen solaz,
nuestra tierra natal y la adoptada.
En continuo presente demos gracias.
¡GRACIAS, SEÑOR! que disfrutar nos dejas
de imponentes auroras y de ocasos;
del trinar de los pájaros en ansias;
de una paz interior, grata, sin quejas
entre los mimos de Natura en brazos
LA DANZA DEL OTOÑO
A mi amigo el escritor Jim Custer
Escrutando a mi amigo en el alma,
y queriendo saber cómo era
le interrogué curiosa e intrigante:
—¿Qué estación tú prefieres,
qué colores te gustan, qué animals?
—Me gusta el arco iris, —respondió—;
las mariposas, el color naranja
y el otoño. Me dije entonces:
—Este cuadro será como este hombre:
repleto de tibiezas y de luz.
Motivada y con fe temple mi lienzo,
y con mis óleos cromáticos,
mis pinceles, y toda mi emoción,
y el corazón henchido de entusiasmo,
supliquéle a la musa inspiración.
La lluvia interfiriendo el sol
en un paisaje septembrino
una tarde teñida de arreboles
le pinté; y luego sugerí
“La Danza del Otoño”,
con muchas mariposas
que embriagadas de luz y de color,
desafiaban la euforia y la tibieza
de la brisa otoñal
y los siete colores de la luz.
Con las hojas más rojas, marrones
doradas y amarillas,
que al vivén de la brisa jugueteaban
por las calles cansadas del verano,
le hice un tapiz que procaz y escandaloso
al sol le hizo mohines
desfiando su mágico esplendor.
Y por último, aún emocionada,
coqueta e insinuante
le hice una venia reverente,
al Señor Corazón que presumido,
majestuoso y repleto de pasión,
pasó flamante, orgulloso y satisfecho,
confiriendo excelencia a mi pintura.
…………………………………………
¡Entonces a mi musa agradecí,
y rubriqué mi firma sobre el lienzo!
Del libro “Poemas en mi red”,
Plaza & Janes, 1.995
VEN
Ven, refúgiate en mí, sin aprensión
con ansias de piloto te he esperado,
implorando a las musas de mi hado,
que a mi vida te traigan con pasión.
Ven, que de besos llenaré tu frente
cansada de caminos errabundos
en pos de una quimera en otros mundos,
donde no se vislumbra el sol naciente.
Ven, ahora que estoy llena de nidos
de amor y arrullos y tibieza henchidos.
Ven, que cáliz seré, para que libes.
Ven esta noche de plomizo frío.
Seré tu hartura, y a tu triste hastío,
¡nido y calor y puerto sin declives!
Mención honorífica en el V Certamen Poemas de Amor
de la Delegación de Cultura del Ilustrísimo Ayuntamiento
de Conil, Cádiz, España. (2001)
EL DESDEÑOSO
Sombrío siempre llegabas con tu ánfora vacía,
acongojado, hastiado por ajenos agravios;
pintabas mi paisaje con un cielo plomizo,
o una noche obsidiana sin luna y sin estrellas.
Volviste un día buscando mi auríflua mañana
y el cofre de mis ansias, los anhelos y sueños
que ingenua te brindaba y fiero desdeñabas;
mas mi alegre fontana por ti no cantó más.
El paisaje enjoyado yo había ya entregado:
un noble jardinero, paciente entre mis liños,
habíase doblegado con ternura y amor,
para allanar las glebas y plantar la semilla.
Hoy mis huertos florecen; mis trojes están llenos,
ruiseñores y mirlos trinan aquí en mi ser:
aqueste jardinero me puso un par de alas
¡y así a mi antojo viajo delirante en los cielos!
Poema laureado por la Academia Poética de Miami, VIII
Concurso Internacional de Poesía “Dr. Darío Espina Pérez
(1997)
AMOR UNIVERSAL
Lenguaje del alma, lenguaje intangible,
lenguaje elocuente que va por el cosmos
con alas celestes, alas de Pegaso
pregonando al cielo su mágica voz,
de fuerza invencible: su nombre es AMOR!
Es un dios latente, críptico, arbitrario,
feraz, invasivo, loco, omnipresente;
mas salvando al hombre, omnímodo va,
borrando fronteras, abriendo senderos
y olvidando ofensas para dar perdón
uniendo a los hombres en una divina,
global convivencia, fraterna y feliz.
¡Amor es la fuerza que llama a igualdad,
fuerza omnipotente que invoca justicia
que invoca armonía, libertad y paz
en una sagrada unidad mundial!
INSINUACIÓN
Es noche rumorosa, canta el agua en mi fuente
el aire nemoroso trae olor a reseda.
Si bebes de mi fuente de cristalinas aguas
la rica transparencia mejorará tu arcilla.
Bebe, bebe sin miedo de la opima fontana
entra, entra en el bosque de mis áureas caricias,
do las ninfas te esperan con un regio festín.
No temas, entra manso, mi corazón te espera.
Sube a tocar la estrella de mis ansias en ciernes.
No te conturbe el bravo palpitar de mi aliento,
es que ahora soy cual loba que en celo al viento aúlla;
ven, vamos de la mano bajo esta luna llena…
Tornemos nuestros cuerpos en una sola sombra;
cuando el delirio arrecie libaremos la copa
del vino generoso de nuestra propia vida,
¡y dormiremos hartos, el sueño de Morfeo!
DESVÍOS
Tu silencio abismal, cruel, agresivo
que separa tu vida de la mía,
siniestramente dibujado en mi alma
vierte feroz veneno entre mis horas.
Destruye el puente entre los dos, feral,
y gravita disperso en mis pesares
llegando hasta la hondura de mi grima:
silencio vertical que agrieta el alma.
Unas ninfas cantaban en el bosque
y yo les supliqué por tu presencia;
condolidas las bellas contestaron:
“Vete a la mar y allí lo encontrarás,
jugando entre nereidas , veleidoso;
mas el sagrado Poseidón podrá
con sus artes volverlo a tu regazo
¡y borrar de su mente los desvíos!.”
Shakespeare trofeo de excelencia from
The Famous Poets Society. Oregón, 2002
EL LUCERO DE MI ANHELO
Pérfido era su amor, y vacilante,
mas yo seguía su huella itinerante.
Buscaba yo una dársena, y su puerto
no me amparaba: era un refugio incierto.
Si en placidez agreste yo soñaba,
delirante en su claustro él me arrastraba.
A la estrella, llegar en el Pegaso,
de un poema yo quise, mas el raso
de mi sedeño verso él deslustró;
y en su copa de vértigo amargó
la miel de Himeto de color de gualda
de los sueños que he izado en mi giralda.
No había paz, ni sosiego, amor, ni calma,
en su disperso corazón ni en su alma;
de los lirios libaba entre zarzales;
y escanciaba el dulzor de los rosales.
Yo, cual alondra triste, ansiosamente,
con un sueño de amor allí en mi frente,
hacia el azul del cielo alcé mi vuelo,
buscando allá el lucero de mi anhelo,
que en corro de querubes me acogió
y de luz en cendales me envolvió.
¡Exultante mis versos alabó
y con laurel mis sienes coronó!
De mi onírico antojo aquel lucero,
exaltó en mí la fe del carbonero,
y allá en la placidez celeste dije:
“Aquí tu sierva está”, ¡y a Dios bendije!
¡VEN, HERMANO POETA!
Ven hermano poeta a ver el orto,
a contemplar el rosicler absorto
¡y a agradecer a Dios el don de ver!
Ven, a un atardecer mirando el mar
y a escuchar de gaviotas el graznar
rondando inquietas tras de las barcazas.
Ven a admirar de mayo, los pensiles
do vienen mariposas en desfiles
tras del hechizo de flores en ciernes.
Ven a oir de las fuentes el rumor
y el murmullo feliz del surtidor
y sabrás que ¡Natura es sabia voz!.
Ven a embriagarte en un atardecer;
¡que en solferino fuego a enardecer
vendrá tu estro, en rimas deleitosas!
Ven a buscar en lo simple y lo trivial,
¡la belleza que anida intemporal,
trascendiendo fronteras materiales!
¡Ven, Poeta, por campos y por valles,
por playas, por montañas, y por calles,
e iza orgulloso, tu palabra de oro!
EL AMOR VOLVIÓ
Enluté mi veste cuando te marchaste,
y al vergel florido rehucé volver.
Mi amigo el canario, no más recibió
deleitoso alpiste; mi mano fue hosca
y mísera entonces, y torvo mi oído
para oír su trino; y allí en el alfeizar
las tiernas palomas, a mi ventanal
con su suave arrullo, no más acudieron:
no hubo mas semillas;ésta, rencorosa,
ya no fue su amiga . Mas una mañana
de claro equinoccio en día marzal,
se allegó a mi porche, gallardo, amoroso,
el hombre que un día con fiero desdén
había yo ignorado. Viéronlo mis ojos
y vieron en su alma fulgente de amor,
brillar el diamante que en mi insensatez
un día no lejano, y por desventura,
veleidosa y ciega, yo no quise ver.
Noble y generoso me ofreció su brazo
varonil y fuerte. Al huerto volví
repleta de euforia , y un cesto llené
de espigas rubiales, lavandas y rosas
tomillo y romero; y en mi ventanal
puse provisiones para mis alados
amigos del alma. Volvieron palomas
canarios y mirlos, y mi vida toda
se tornó radiante de luz diamantina
y se dio al milagro: ¡el amor volvió !
Poema del libro BARAJA DE POEMAS, Ed. BETANIA, MADRID,
España, 2003
NOCTURNO DEL LUCERO
Escandiendo mis versos sólo pensando en ti,
esta noche elucubro hasta el amanecer.
Esta noche que vagas, sin saber que eres luz
tu silencio es un grito, aquí en mi corazón.
La rumorosa noche me trae melancolía
con vagas remembranzas en alas de su brisa.
En este Levittown, “Corazón de Long Island”,
tachonado en luceros está el domo turquí,
-como muchos me han dicho que es el cielo cubano-,
que si extiendes los brazos tienes la sensación,
de alcanzar las estrellas que se ven tan cercanas.
Mas tú mi lucerito, cual luciérnaga errante,
itinerante vagas sin encontrar tu senda
ni aquí do yo respiro, ni en Huntington la villa,
la cuna del gran bardo: el glorioso Walt Whitman,
ni en el cielo martiano, ni en el mío colombiano
en mi Valle del Cauca que un día me vio nacer.
Delirante lucero que en el cosmos deambulas:
No estrujes mis anhelos: ubícate en mi senda
y en mis lucubraciones, ¡dame un rayo de luz!
Dime noche callada, serena y transparente:
¿Dónde errático alumbra mi fulgente lucero?
Oh, noche sibilina: trae al varón de mi alma,
envuelto entre cendales de embriagante ilusión,
y ponlo en mi sendero rendido de pasión,
¡rendido a mis hechizos apasionado y fiel!
¡Oh, noche misteriosa: Sé cómplice en mi empeño!,
y hazlo cruzar el puente que lo traiga a mi orilla… |
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Borja Menéndez
Díaz-Jorge
Borja Menéndez Díaz-Jorge
nace en Madrid el 4 de julio de 1981. Es Técnico Superior en Gestión
Comercial, Diplomado en Marketing y Licenciado en Filología Inglesa.
Cursa segundo año de doctorado en Literatura Angloamericana y trabaja
como investigador contratado por el Vicedecanato de Actividades
Culturales de su facultad. Ha sido durante años colaborador asiduo en
diversas publicaciones musicales como Rock Hard, Rock Star y Xtreem
Music. También ha sido cantante y bajista en algunas bandas musicales,
llegando a realizar una gira europea en mayo de 2004. Dirige la gaceta
literaria Meφisto, repartida gratuitamente en las facultades de letras
de la UCM. Ha publicado poemas y relatos sueltos en revistas y
antologías y un libro de poemas completo: Cuaderno de bitácora (Antígona,
2008).
EXTRAÍDO DE “CUADERNO DE
BITÁCORA” (Madrid, Antígona, 2008)
1 de enero
Año nuevo es recreación de lo nuevo,
lo viejo revolcándose hacia el fango del futuro.
Los días se hacen largos
en esta parte del año,
tras el solsticio de invierno.
¿Qué de nuevo nos traerán
los círculos de lo mismo?
Futuro inconsciente,
tu silencio instala espejos que nos mantienen atados.
3 de enero
Quedan muchos restos de comida.
El pavo frío no sabe igual de bueno.
Una caja blanca
y hueca
que más que lo de dentro
calienta lo de fuera.
Maravilla del cocinar dieléctrico.
9 de enero
Frío seco,
frío en este aire
respirado y envolvente.
Frío húmedo
en la sombra salpicada
por el agua evaporada..
Frío radiante
(en ausencia de elementos circundantes).
Frío hay de todas formas.
4 de febrero
Con puntos en vez de dientes
forma un extraño cuadro
la llave de esta casa.
Sujeta está en su llavero
junto a llaves diferentes.
Todos los días se usa
mas nunca jamás se pierde.
Tiene el color oxidado
de una vida desgastada.
Y sólo abre una puerta,
que es la puerta de esta casa.
9 de julio
Un trozo de papel
abierto.
¿Adónde ir?
(Tal vez derecha,
tal vez izquierda).
Lenguaje de colores –no verbal-.
Líneas y puntos:
azul de mar,
blanco montaña,
gasolineras.
El mundo figurado en una carta.
15 de julio
Así como las olas se repiten a sí mismas
la vida se ha lanzado en un suicidio progresivo
hacia las rocas
de algún envilecido acantilado.
Sus restos se han quedado
clavados en la piedra.
Un duro trilobites
no es más que el cascarón
de una fugaz forma de vida.
Y sin embargo habla
de un cámbrico periodo
con aire irrespirable
y mares rebullendo
de antenas y quiméricas cabezas.
Quizá llegue el momento
que todo vuelva a ser como era antes,
mas tú no vivirás para saberlo.
26 de julio
El viejo pesca.
Recoge peces
y los devuelve
al mar.
La boca le sabe a sal,
la mano le sabe a cuerda.
Revolviéndose en la cesta
un mule será el almuerzo
de este anciano pescador.
El cielo ya anuncia lluvia.
8 de octubre
El universo está
tan vacío
como el hombre que
comprende el
significado último
de la vida.
Y sin embargo éste
se expande.
31 de octubre
El fin de la existencia es como un beso
de mosca livianísima
posada en las pestañas.
(Quizá beba el leteo
luctuoso de los lloros).
a) Final de la homeostasis:
el mundo en equilibrio se desploma.
b) La mosca alza su vuelo
cargando con el peso
de la metempsicosis:
una disolución acuosa
con lípidos, urea y lacritina.
c) El ser que permanece
no es cofre, sino bolsa
de líquidos y carnes.
Ya pronto le hará falta que lo entierren.
d) Autólisis, gusanos y bacterias.
e) Toda materia humana es putrescible en tanto que contenga proteínas.
(Éstas se descomponen en aminas llamadas escatol, cadaverina y
putrescina).
22 de diciembre
Dios negro,
revélanos el miedo del latido originario
que pulsa en nuestras sienes.
Por mucho que aprendamos,
la duda de la noche fratricida
perdura
al despertarnos.
Sol quieto,
el astro detenido a gran distancia
abriendo las compuertas del invierno
(abriendo las compuertas del infierno).
Ofrécenos un poco de consuelo,
gran monstruo de calor incontrolado.
(Hoy démosle la bienvenida al nuevo sol,
sagrado Cristo-Mitra, asiático y romano).
SONETOS (INÉDITOS EN
LIBRO)
I
Amor que yo suspiro y no responde
llamada tras llamada. Si esta vida
te doy de mi salud descolorida,
tomarme entre tus brazos corresponde.
El bien de medicina que en bebida
tus besos pueden darme se me esconde
en mueca zaherida. Dime dónde
podré entonces curar mi desmedida.
Sonido de tu voz es un mutismo
de verbo incomprensible, inacabado.
Silencio cuando callas y comprendo
que no comprendo nada de mí mismo,
que soy un pobre hombre malhadado,
que caigo y caigo más y nunca aprendo.
III
(Soneto del jardín oscuro)
Brilla una media luna efervescente
bajo el colgadero de los pecados.
Mi corazón, junto a mis pies helados;
mi cinturón, caído e indolente.
De tu cabeza al cielo estrellado
alejo la mirada del candente
mecer de tu rostro. Cae el relente
sobre el oscuro pasto amartelado.
Tranquilizas mi temblor con el roce
de tus tibios senos en mis rodillas.
Detrás de tus mejillas sólo hay goce,
tras las mías, fósforos de cerillas
y el agrio recuerdo de perder doce
semillas de amapolas amarillas.
V
Tal quema este fragor de mi deseo
que nunca me daré por satisfecho
si no te tengo yo y, si te poseo,
tampoco habrá descanso entre mi pecho.
Qué gran contradicción de que soy reo:
procuro atornillarme a lo derecho
mas te amo de tal modo que sorteo
las normas del exceso y del provecho.
¿Adónde irá a parar mi devoción
si yo en mi devoción me he convertido?
¿Qué hacer sin el deseo y la emoción
del roce de tu amor desconocido?
Seré la silenciosa conmoción
de un vaso a rebosar de sinsentido.
X
Revélame del himno de tu esencia,
solemne y musical arquitectura,
el seno del cual nace en su blandura
la paz y la armonía de tu ciencia.
Sugiéreme del talle y de la hechura,
asfíxiame en el bien de tu tenencia,
no aparten los ejemplos tu conciencia,
que pueda yo empaparme de tu untura:
aceite perfumado con acentos
de oleosa y ambarina analogía,
susurros ora prestos ora lentos,
verdades de una gran ontología.
El ansia es una música a destiempo.
La música es el ansia anclada al tiempo.
XII
Qué vacío después de haber soñado.
El despertar y ver que ya no hay nada
salvo un recuerdo de la madrugada
haciendo mucho frío y destapado.
Todo sentir, un hueco desvelado,
el pozo atragantado con su arcada.
Ya es toda hiel la virgen miel dorada,
el cuento, sin pasión, es descontado.
Anclado de los pies al remolino
no sé si es mismo o diferente río
el curso de la vida, y el destino
me ata con la brida del hastío.
Saliendo de la cama me reclino:
¡Qué frío, sacro horror, oh dios, qué frío!
XIII
Mujer ardiente de aniquilación
desnuda y encarnada. A ti me acerco,
yo, víctima del tedio y hombre terco
habituado a la tribulación.
Envuelve mi locura con un cerco
de espinos. Trágame en la felación
más honda y más brutal, la radiación
matándome como si fuera un puerco.
Amarte es como amar la bomba H.
Me chupas hasta el aire que respiro
y dejas tras de ti un agujero
tan negro como pez, ni un solo bache.
¡Qué oscuro mi placer cuando te miro
muriendo en la agonía en que yo muero! |
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Carlos Ernesto García
Santa Tecla (El Salvador), 1960.
Escritor, poeta y corresponsal de prensa. Autor
de los libros de poesía Hasta la cólera se pudre (Barcelona, 1994) que
ese mismo año aparecería en Nueva York bajo el título Even rage will rot
en traducción al inglés a cargo de la Dr. Elizabeth Gamble Miller y A
quemarropa el amor (Barcelona, 1996). Es autor también del libro de
viaje en tono novelado, El Sueño del Dragón (Barcelona, 2003), en la que
narra su viaje en solitario a lo largo del río Yangsé así como del
reportaje Bajo la Sombra de Sandino (Barcelona, 2007) basado en una
serie de entrevistas a varios ex comandantes del Frente Sandinista de
Liberación Nacional (FSLN), entre los que es de destacar la figura del
ya mítico Edén Pastora; el poemario La maleta en el desván (inédito),
también traducido ya al inglés por la Dr. Elizabeth Gamble Miller bajo
el título The Suitcase in the Attic y de la antología de poesía
salvadoreña Cuscatlán hora cero (Inédita).
Con motivo de su visita a los Estados Unidos,
Carlos Ernesto García fue invitado por la prestigiosa American Literary
Transaltors Association (ALTA) que celebraba a finales de 2007 su 30º
Conferencia Nacional, oportunidad que el poeta aprovechó para presentar
su trabajo literario en la Universidad Metodista de Dallas y el Centro
de la Paz de la misma ciudad, actividades que combinó con su visita al
memorial de John Fitzgerald Kennedy, donde depositó un ramo de 14 rosas,
momento íntimo que fuera recogido en exclusiva por la cadena Univisión,
quien lo emitió en los Estados Unidos al final de su noticiero.
En la actualidad Carlos Ernesto García, escribe
un libro de relatos y trabaja en varios proyectos de novela; es
corresponsal en España del rotativo Diario Co Latino y del semanario
Contrapunto, además de colaborar de manera habitual con otros medios de
prensa. Desde finales del 2004 es director de la productora cultural C&Duke,
con sede en Barcelona, que ha producido entre otras, la exposición
itinerante Escoles d’altres mons (Escuelas de otros mundos) del
fotoperiodista Kim Manresa, de la que a finales de 2007 editó el libro
bajo el mismo título, edición que recoge la participación de 80
escritores de más de 30 países, entre ellos 10 Premios Nobel de
Literatura, quienes han realizado de su puño y letra, breves manuscritos
al pie de cada una de las 80 imágenes que conforman la muestra en blanco
y negro, de la que Carlos Ernesto es asimismo su comisario. Desde
finales de 1980 vive en Barcelona, desde donde, invitado por diversas
entidades culturales y académicas ha visitado varias ciudades de América
Latina, Europa y Asia. Su poesía ha sido traducida al inglés, chino e
italiano.
Esperando sea de su interés, adjunto breve
selección de mi último poemario “La maleta en el desván” al que acompaño
bibliografía e imagen personal.
Aprovecho para saludarle y transmitirle mis mejores deseos.
Fraternalmente,
Carlos Ernesto García
Poeta, escritor y corresponsal
www.c-duke.com
LA MALETA EN EL DESVÁN
(Selección de 5 poemas)
©Carlos Ernesto García
LA CIUDAD DE LA MUERTE
Recorre la mirada un vasto territorio
hasta dar con el río Jordán.
No resulta difícil ver al anciano Moisés
vagando perdido durante cuarenta años
con todo un pueblo a sus espaldas.
Descalzos sobre la tierra roja.
La que lleva a los nabateos.
El lugar donde habita la tribu de Nébáyót.
La ciudad de los muertos: Petra.
Siento la presencia
de los cadáveres corrompiéndose
en lo alto de las montañas
que rodean la explanada.
Cuerpos amortajados dentro de cuevas
que los siglos se encargaron de convertir
en hogares de humildes comerciantes
que ahora venden alfombras
tejidas por las manos de sus antepasados.
LA MÁGICA FLORENCIA
Entre el añejo rojo de los tejados
surge con su magia la cúpula del Duomo.
La lluvia que no cesa
me conduce hasta el ponte vequio
donde las jóvenes quieren ser Beatrice.
Recorro las calles y plazas.
Imagino a los mercaderes.
A los soldados conduciéndose a la guerra
con sus armaduras de lata.
A Rafaelo y a Brunelleschi camino del trabajo.
Florencia en otro tiempo capital.
Ciudad de los ricos banqueros del renacimiento.
Lo que daría yo
por echarme un trago de chaparro
en un vaso precioso de los Medici.
CAÑONES OCIOSOS
Vagamos por el Mediterráneo
mientras el cielo
se incendia en el horizonte
dando paso a la oscuridad
que suave y callada
se impone en el firmamento.
Desde las orillas
los pueblos costeros
amables saludan
con sus millares de luciérnagas.
En las profundidades de este mar
pedazos de galeones descansan
con hermosos mascarones de proa.
Un inmenso y desolado cementerio
de soberbios destructores
de cañones ociosos.
Submarinos que guardan inmóvil
ya sólo el uniforme y los restos
del aguerrido soldado
en su puesto de combate.
El oleaje arrastra quizá
astillas de embarcaciones aqueas
que sucumbieron a la tormenta
o a la batalla.
LAS MONTAÑAS DE FENGDU
En las montañas de Fengdu
me dispongo a cruzar
el puente colgante
reservado para los muertos.
Abajo se escucha
el relinchar del río Changjiang
que con sus aguas turbulentas
corre como un caballo furioso.
Una anciana
que sostiene entre sus manos
un cuenco de madera
me invita a tomar de un líquido
que me ayudará en el más allá
a olvidar el pasado.
DESFILE MILITAR
Una mañana cualquiera.
Aburridos
bajo el aplastante sol del trópico.
Agotando insaciables
nuestros cigarrillos
de marca barata.
Sentados como de costumbre
sobre los escalones de cemento
que dan a la vieja iglesia del pueblo.
Nos entretenemos
contando camiones
tanquetas y un río
de guardias nacionales
con destino a la masacre. |
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Gustavo Marcelo GALLIANO
Rosario, Santa Fe, República Argentina

Escritor y poeta autodidacta. Nacido en Gödeken
(Santa Fe, Argentina) y residente en Rosario (Santa Fe, Argentina).
Docente e Investigador Universitario, ha incursionado recientemente en
el campo de las letras, con marcado éxito. Ha sido seleccionado para
participar en numerosas Antologías Literarias y sus escritos se han
publicado en prestigiosas revistas literarias nacionales e
internacionales, tales como fueran publicados por la Revista Cultura de
Veracruz (México), por El País Literario (España), por Revista Sinalefa
(New York - USA), por Revista Diez Dedos (Tuluá, Colombia) y por La
Zorra y el Cuervo (Washington - USA), entre otras publicaciones. En
formato digital está incluido en una gran cantidad de revistas, llegando
a más de veinte países, recibiendo muy buenas críticas, que elogian su
particular estilo de escritura. Ha obtenido importantes premios
literarios internacionales, tanto en género Poesía, como en Narrativa y
Cuento Breve. Si desean mayor información sobre este interesante autor,
pueden consultar la web de la Red Mundial de Escritores en Español, de
la cual es miembro:
http://www.redescritoresespa.com/G/GallianoGustavo.htm
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A mí no.
No me seducen
los festejos paganos
en días comerciales.
A mí.
Me resbalan los saludos,
los falaces deseos,
las autómatas frases.
A mí.
Nunca me excitan
ni regalos ni abrazos,
preñados de vileza.
A mí no.
Claro que no,
los Días del Amigo
jamás me interesan.
A mí.
Nadie me llama,
ni escribe ni desea,
ni abraza ni extraña.
A mí no.
Después de todo
ya no me inspiran
ni correos ni esquelas.
A mí.
Me encantaría
guardasen el secreto
del verdadero anhelo.
A mí.
Que hastiado de silencio,
de contar con amigos
les ofrendaría el alma.-
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Reina Gris en Ciudad Crepúsculo
Gustavo Marcelo Galliano
Reina Gris gobierna,
Ciudad Crepúsculo observa,
la miel, la mies, la piel,
todo ofrendado a ella.
Baila Reina Gris,
baila decadencia,
que hoy tu infiel estirpe
al fin ya no procrea.
Ríe Reina Gris,
sin bufones ni Corte,
la suciedad de tu reino
sentenciando te absorbe.
Ríe Reina Gris,
ríe y alecciona,
que en tu reír bastardo,
la urbe no da loas.
Jadea Reina Gris,
revuélcate en tu odio,
que el carrusel del olvido
no gravará tu historia.
Estalla Reina Gris,
propagadora del mal ,
en tu paso pestilente,
de catadora seminal.
Solloza Reina Gris,
nosotros lo imploramos,
esclavos de tu lujuria,
por debilidad esclavos.
Resígnate Reina Gris,
sin súbditos ni huestes,
nosotros, tus burlados,
reiremos de tu suerte.-
Publicado en la Antología “Poetas y Narradores
Contemporáneos 2007”, organizado por De Los Cuatro Vientos Ediciones,
Junio de 2007. Buenos Aires, Argentina.
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Poema de Poemas
Gustavo Marcelo Galliano
Al poema de mi vida le han robado
una estrofa… y no acaricia bien,
mi reloj biológico ha invertido tiempos
y al ritmo del biorritmo… ya no más.
Al poema de mi dicha le han robado
una estrofa… y no sonríe bien,
el espejo de mi alma ha sido apedreado
y confundiendo memorias… ya no más.
Al poema de mis pasos le han robado
una estrofa… y no retumban bien,
el asfalto luctuoso me absorbe con prisa
y abruma el silencio… ya mismo… ya no más.
Al poema de mi amanecer le han robado
una estrofa… y no despierta bien,
las mismas palabras muerden mis poros
y aniquilando tabúes… ya no más.
Al poema de mis dudas le han robado
una estrofa y le sienta muy bien,
en códigos vetustos de costumbres futuras
y es sentencia divina… ya no más.
Al poema de mis noches le han robado
una estrofa… y no seduce bien,
he intentado elevarme hacia el destino
y la clave se niega… ya no más.
Al poema más puro que jamás haya creado
he poblado de estrofas que acaricien bien,
proyectando el fulgor de tus ojos ansiosos
y con rimas de ensueño… he vuelto a creer.-
Publicado en la Revista Literaria Voces Nº 70
(Noviembre 2007), y en la Antología PUENTE DE PALABRAS II, Rosario,
Santa Fe, ARGENTINA. 8 de Abril de 2007.
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Alguien observando
Gustavo Marcelo Galliano
Te he observado espiar tras las cortinas,
con la mirada perdida en algún horizonte,
devorando a otras gentes tan indiferentes
que machacan veredas sólo por costumbre.
He notado la inquietud de tus pupilas,
con manos crispadas por tanta impotencia,
y un suspiro profundo empaño los cristales,
sin poder destruirlos como hubieras deseado.
Te he visto observar desde tu fortaleza,
con frente sudorosa y aspecto cansino,
bebiendo la brisa que obsequia la noche,
sin penas ni glorias, solo por destino.
He descifrado de pronto tus dudas y temores,
náufrago del llanto que abraza la impaciencia,
soñando una isla sin tesoros ni puertos,
y miles de gaviotas de incesante vuelo.
Te he visto observar hacia mi ventana,
papel y lápiz en mano, escribiéndome algo,
y dudé entonces si en verdad existías
o un gigantesco espejo pendía del cielo.-
Publicado en la Antología ESCRITORES DEL MERCOSUR
e HISPANOAMÉRICA. Organizada por la Casa de las Letras y las Artes del
MERCOSUR e Hispanoamérica. 29 de Junio de 2007, Mar del Plata,
Argentina.
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Carta de un Cyrano a la más dulce dama
Gustavo Marcelo Galliano
..."Amor invencible en la batalla,
Amor que dominas a las bestias
y reposas en las suaves mejillas de una joven;
tú frecuentas el ponto y los rústicos refugios.
Ninguno de los dioses ni de los hombres,
que viven un día, se ve libre de tí,
y el que te lleva consigo enloquece."...
"Antígona", de SOFOCLES.-
Permita Usted que me atreva,
de cometer en un acto
dos pecados tan terribles,
que duelen de explicitar.
El uno, lastimar por siempre
la pureza de ésta página,
con la tinta de una pluma
que cual daga he de guiar.
En la odisea que muten
pensamientos en palabras,
que mis labios hoy resecos
no se atreven a pronunciar;
El otro, aún más grave,
el pretender me dedique
un instante de su tiempo
y su más clara atención.
Concédame Usted la gracia
que me presente de pronto
pues tan solo soy Cyrano,
de algún mundo... algún lugar.
¡Clama el pétreo destino
reservado a los Cyranos!
que de presencias efímeras
nadie ha intentado salvar.
Pero deje que le explique, aquí,
en breves momentos,
la razón de mis pesares
y el porqué de mi obrar.
Le conocí a Usted hace tiempo,
en aquella sala pagana,
y entre mutuas timideces,
ni atinamos conversar.
Era Usted aún muy joven,
pero ello no fue muralla,
para que el esplendor de su rostro
me llegara a cautivar.
Pero... era yo un Cyrano...
de los que ha nadie interesa,
sin tener huella ni rastro,
sin siquiera molestar.
Y luego... seguí sus pasos,
vi a la niña transformarse
y convertirse en la Venus
que Afrodita ha de envidiar.
Y aún traté de ir más cerca,
de compartir aprehenderes,
en sabiduría de aquellos
que tratamos de alcanzar.
Y compartí sus momentos,
en silencio y a la escucha,
aunque Usted muy bien sabe:
le contemplé... y le adoré.
Es que resulta imposible
abstraerse de su esencia
y es por ello que mis sentidos
le siguieron por doquier.
Ruego a Usted me perdone
si incomodan mis relatos,
pero permita que siga,
sin mofarse de mi ser.
Tan solo soy un Cyrano,
de los que a nadie interesa,
a los que nadie ha de amarlos,
ni a nadie importa perder.
Ya han pasado algunos años,
su amistad me ha distinguido,
pero estimo imperioso
me permita continuar.
Este ha sido un cruel verano,
y el no verla mi condena,
y le juro sin falacias
que solo pensé en Usted.
En su voz como caricia,
en su rostro y su nombre,
en sus ojos y su risa,
en su cabello y su andar.
En el vuelo de sus manos,
su cadencia... su fragancia...
en cómo cambia la noche
cuando le veo parpadear.
He venerado esos instantes,
de pequeñas actitudes,
el verla ruborizarse...
y por momentos dudar.
En su tímida sonrisa,
en su piel, manto de seda,
y ese hablar en bajo tono,
destilando complicidad.
Del fulgor y el torbellino,
de omnipresencia, de clase,
y ese tenue desparpajo
al construir la verdad.
Pero a pesar de su brillo,
radiante, cual pulcra estrella,
brota en su alma gran pena...
que intenta siempre ocultar.
Sepa que usted me ha honrado
al entregarme su tiempo
para leer estas notas
que sé no le cautivarán;
Pero es que soy un Cyrano,
castigado por destino,
y al pretender no ser necio...
olvidé la felicidad.
Por eso deme otro lapso
y terminar mi relato,
pues ya es demasiado tarde
para tratar de callar.
Sé muy bien, mi dulce dama,
que por todo lo expresado
mi conclusión es sin dudas:
Usted me invadió de Amor.
Pero que nada le altere
ni entristezca, ni obnubile,
pues tan solo soy Cyrano...
imposible de amar.
Que luego de todo lo dicho
no querría morir en sueños,
pero tampoco en la aurora
maldecir el despertar.
Por ello es que agradezco
al Dios que habita los Cielos
por haberla conocido,
a Usted, mi dama sin par;
Pues bien, tan solo resta
me despida con recato
y reiterar mis disculpas
por mi impropio proceder.
Ruego a Dios siempre la guíe,
y en la vida le proteja,
y sepa bien.. siempre, siempre...
éste simple Cyrano le amará.
Posdata: Nada ha de ser tan valioso,
ni oro, diamante o plata,
como el roce de sus labios,
o la expresión de sus ojos... al finalizar ésta carta.-
Un Cyrano
Algún Marzo
Superado el Año 2000
Después de Nuestro Señor Jesucristo.-
Poema Ganador del Primer Premio en los II JUEGOS
FLORALES INTERNACIONALES, organizados por la Red Latinoamericana
Quipucamayocs y SALAC. El 10 de Septiembre de 2006, en Inriville,
Córdoba, República Argentina |
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Maritza
Luza Castillo. Perú
Sonidos Internos
Son ilimitadas las posibilidades de
descubrimiento y regocijo que ofrecen los caminos hacia las metas. Me
agrada ésta idea, pues soy una persona proclive a distraerse. Esa
mañana, tuve que tomar un desvió para alcanzar atención en el
consultorio. Casi sin aliento para impregnar mi piel de su grata
fragancia y envolverme en sus dulces silencios, con los ojos abiertos.
A mi turno, ¿Quién es él? me preguntaba. Pese a
todos mis esfuerzos, no pude evitar escarapelarme cada vez que oigo el
latir de su vida en mí. En qué tropelías se estaría metiendo ahí adentro
tratando de hacerse escuchar, prepotente; a través del estetoscopio.
Aunque soy una mujer sensible, me costó demasiado capturar las
tribulaciones blandidas de un espíritu noble, soñando con lo que sueñan
los niños con el abrazo caluroso de una madre. Por cierto, no revelaban
ninguna debilidad las ondas sonoras, por el contrario, mas allá de su
anatomía común se dio el gusto de mostrarse impredecible y reservarme
una sorpresa que vence mi fragilidad.
Me inquieta, el argumento recurrente de los
especialistas para reivindicar la edad en un hecho que no la tiene.
¿Quién supera a la magia del estrógeno femenino? Solo Dios.
De hecho, su mirada fija en la pantalla expone
su pecho pegado a la ventana del vientre, exigiendo su lugar. Alude a la
unidad monolítica, que avanza por el mundo, agitando la bandera de vida
en forma racional.
Por aquella leyenda rosa de: “Un pan bajo el
brazo”, veo que tendré dos. Y lo personal lo cambio por lo colectivo.
Obedezco a la voluntad soberana del firmamento aceptando mis proyectos
de vida. ¡Dos de un solo tirón, mejor!.... Me ahorraran pañales, los
comprare por ciento y elevaré sus pataletas al altar del engreimiento.
Las reglas del juego son paradójicamente
claras: Ellas no se responsabilizan por las travesuras de sus agentes
reproductivos. Sí, de esos profesionales en la natación que califican
por pares y luego te miran con ojos inocentes. Se declaran victimas de
la tiranía expansionista del progenitor, y se defienden solicitando
ayuda para liberarse del pecado original. Menudo lío.
¡...Bueno pues!... Abrigo la mayor reverencia
por ellos. Es cuestión casi gramática, acostumbrarse a reemplazar la
primera persona femenina, en presente indicativo por el gratificante y
categórico plural.
La flama del amor se incrementa intentando
pescar los sonidos internos. Las conversaciones de tres, las fragancias
naturales despojada de aires coloniales pero frescas, como una crema
facial presentada en el formato de siempre; cuyo aroma combina muy bien
con el rotulo de “Hijos”. Palabra bendita, que estruja mi corazón con un
misticismo nada corriente.
Mis gemelos, compañeros de futuras aventuras,
teñidos de rojo escarlata y dorado, están a punto de abandonar su
apacible morada para llegar como soñaba a cristalizar una oración
elevada.
En ocasiones me parecía que estaba a punto de
besarlos, especialmente, cuando el ballet practicado me permitía hacer
un jeroglífico con mi cuerpo pese a la gravitación evidente. No veía la
hora para su arribo. Ya no tenía uñas. Especialmente a una semana del
día de la madre.
Muchas veces me daba la impresión de ser la única gestante del mundo,
pese a que la racionalidad me grita la verdad. Tal vez el temor oculto
muy adentro te estimula a creerlo y sale a la superficie el amor
acompañado de tus miedos.
Como madre me pregunto: ¿Cuál es el atributo
mágico e inefable que las madres ven en sus pequeños?...Quizás la fuerza
de sus manos, su sonrisa desdentada sea la respuesta más plena a mi
juicio.
Sinceramente aprendo las enseñanzas del afecto
y equilibrio el lazo con mi corazón. Lo hago más firme, verifico el
proceso, y espero la recompensa a mi atención desmedida. Siento que es,
la mejor prueba de generosidad divina, es el color del triunfo, el
enigma de vida, un prodigio de la luz divina, es el verdadero rostro de
Dios coronando el tributo a la sabia existencia. |
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Carmen Alcalde
Carbajo
EL SONETO
Lo trajeron Boscán y Garcilaso,
desde Italia, a la rima castellana,
pues del endecasílabo dimana
el metro que se sigue en este caso.
Mas Castillejo dijo: “Gran atraso,
que si bien fue su cuna la italiana,
ese metro lo usó ya Santillana,
no ha sido por lo tanto nuevo el paso”.
Dejando a un lado fechas, el soneto,
tiene ritmo, cadencia, melodía…
y sólo intentará ponerle el veto
quien compruebe que nunca lograría,
en poema de verso tan concreto,
plasmar con ilación su fantasía.
BUCÓLICO ATARDECER
El río, dando voz a la cañada,
discurre entre fragancias de romero.
Solitario, el olivo del otero
presta sombra a la tarde fatigada.
Una dulce avecilla enamorada
del rosal que nació junto al sendero,
pretende, con un trino lastimero,
mostrarle su pasión atormentada.
Los trigales, inmenso mar dorado,
ondean, con la brisa, en blancas olas,
bajo el tapiz de un cielo ensangrentado.
Recogen los zagales su ganado
de los pastos de trébol y amapolas,
mientras pierden perfil montaña y prado.
MEMENTO
Cuando queden mis ojos y mi mente
cerrados a la luz del pensamiento,
y no pueda expresar lo que ahora siento,
pues nada sentiré, seguramente.
Seguirá el sol con su carrera ardiente
y seguirá la lluvia, el mar, el viento…,
aunque, ya, mi dormido sentimiento
no pueda disfrutar de su aliciente.
Quiero grabar con fuerza en la mirada
la belleza que el mundo me prodiga,
y dejarla en mi alma atesorada.
Haciéndolo con fe quizá consiga,
desde el ignoto azul de otra morada,
gozar, de nuevo, de esta Tierra amiga.
ZÍNGAROS
Llevan la libertad por compañera;
la mirada perdida en el camino;
indiferentes hacia su destino;
con una ley no escrita por bandera.
Cae la tarde, la oscura carretera
alumbra un farolillo mortecino
que, a la carreta de rodar cansino,
marca la ruta con su luz somera.
El auriga, cansado, somnoliento,
flojas las riendas, va, desde el pescante,
conduciendo el caballo a paso lento.
Y siguen incansables adelante,
compartiendo sus sueños con el viento
y la pasión de su rodar constante.
OTOÑAL
Es el otoño artista consumado,
que aplaca el sol, frenando sus ardores,
y comunica a los alrededores
la huella de un estilo refinado.
Exhibe la arboleda en su tocado
una gama profusa de colores
y añora a sus alados moradores
que emigraron a un clima más templado.
Curva el viento la rama que se inclina
sobre el río, buscando los placeres
de aquel agua tan fresca y cristalina.
El otoño demuestra sus poderes
desplegando, del valle a la colina,
la esencia de un sin fin de atardeceres.
Con placidez camina
hacia el lugar donde el silencio mora,
lugar feliz, en el que nadie llora.
PAZ Y GUERRA
¿Por qué alcanzar la paz es ilusoria utopía?
¿Por qué razón el hombre siempre fue belicoso?,
si es libre su albedrío, si su mundo es hermoso
capaz de dar, a todos, el pan de cada día.
Disfruta de horizontes plenos de poesía:
con altivas montañas; un mar maravilloso;
exuberante el valle; el río caudaloso…
que al unísono entonan su “Canto a la alegría”.
Pero él sólo persigue poder, armas en mano.
El divino mandato es polvo en el olvido:
“No matarás” resuena como un eco lejano.
Y desoye las voces que a la paz se han unido
con el noble deseo de un orden más humano
que defina a la guerra: “Una opción sin sentido”.
EL TIEMPO
Es un mar cuyas olas no alza el viento,
que traza a su capricho el derrotero
del viejo timonel de mi velero,
donde va lo que gusto y lo que siento.
Rescoldo de ilusiones que aún aliento
es la luz que alimenta el candelero
y ayuda a navegar sin desespero
hacia la playa que alcanzar intento.
Aquella juventud de auroras llena,
mágico instante, flor de fantasía,
que se pierde como agua entre la arena,
se hundió en la estela de mi barco, un día,
dejando, sobre el mar de agua serena,
un leve rastro de melancolía.
SER O NO SER
Cansado el pulso, corto ya el sendero
para llegar al fin de mi destino.
Preso el sol en las flores del camino
ve mi lento pasar desde el lindero.
¿Adónde voy? ¿Cuál es mi paradero?
¿Está escrita la pauta de mi sino?
¿Hay algo en mí inmortal, algo divino?
¿Un soplo que será imperecedero?
¿O cerrará el resumen de mi vida
el destello fugaz de una añoranza
o el brillo de una lágrima perdida?
Mas pienso que el impulso que me lanza
a jugar rectamente esta partida,
tiene el dulce sabor de la esperanza.
OLIVARES DE JAÉN
Sonetillo
Viento que llevas tu aliento
hasta los lejanos mares,
si cruzas los olivares
de mi tierra, cruza lento
para que oigan el lamento
de quién dejó aquellos lares.
¡Mar de verdes olivares
que inunda mi pensamiento!
Quisiera antes de marchar
hacia ese cielo soñado,
donde aspiramos llegar,
volver, Jaén, a tu lado,
y perderme en tu olivar
por el sol iluminado.
MOMENTOS PARA EL RECUERDO
Siéntate junto a mí, ven, con cuidado,
que se embriague la piel de sol y viento.
Proyectando al ayer el pensamiento,
tenderemos un puente hacia el pasado.
Va tu recuerdo al mío encadenado,
comparte tu sentir mi pensamiento:
cálidas horas de un placer sin cuento,
rosas fragantes de un jardín callado.
Se fundió nuestra sangre en otras venas,
un milagro de amor que engendra vida,
mares azules que unen sus arenas.
Tu sombra va en mi sombra confundida.
¡Cuántas venturas hubo y cuántas penas!,
jalonando la marcha compartida.
PARA ÁNGEL
CON LA FUERZA DE MI RECUERDO
Te fuiste, amigo, inesperadamente,
con tus azules sueños de poeta.
En silencio quedó la musa inquieta
que inspiró los poemas a tu mente.
Es tu verso como agua de la fuente,
luz del amanecer, sombra inconcreta,
ironía y pasión que se completa
con la vivencia fina y ocurrente.
Fue el soneto la rima preferida
para plasmar el ritmo de tu acento;
tomo, pues, del soneto la medida.
Llorar nuestro dolor con él intento,
y expresar, por la pérdida sufrida,
la magnitud de nuestro sentimiento. |