|
LA FUENTE
Coordinadora: Carmen Alcalde El lanzamiento del nuevo número de la Revista Literaria LA FUENTE contribuye a elevar aún más la poesía en su siempre gloriosa ascensión. Poesía que palpita alegre y edificantemente en medio de un mundo, donde el hombre de cualquier punto del mapa terrestre se sabe perdido en el bosque de lo material. Por ello, busca auténticas voces líricas que lo sorprendan, que lo emocionen, que lo saquen de la monotonía y del hastío, de las mentiras que, sin proponérselo, inhala su cerebro y de la confusión que lo acosa tenazmente, que lo hunde en los abismos de su propia insignificancia, que lo consume con lentitud. Por desgracia, qué pocos son los seres humanos que encuentran la voz del poeta, que se identifican con ella, que la asimilan para sentir en sus adentros esa armonía y placidez y luminosidad tan necesarias para vivir en estrecha comunión consigo mismo y con los demás.
Al penetrar hasta las simas más profundas de los 27 poemas que componen este número de LA FUENTE, creados por 24 poetas de España (Almería, Madrid, Santander, Málaga, Cádiz, Ayamonte - Huelva -, Albacete, Cartagena - Murcia - y Valencia), Suiza, Italia (Spinea-Venecia) y EE UU (San Antonio, Texas) deduzco que en la vida del poeta, sus vivencias y experiencias, sus deseos y sueños… correspondientes al pasado están fundidos con la realidad actual, tanto interna como externa, lo cual le proporciona una visión perpetua de lo pretérito y de lo presente. Asimismo, la psique del poeta y esta constante unificación decantan una catarsis, en donde radican su personalidad literaria, su potestad de creación, su autoría artística… Por ello, el poeta ve lo que ya desapareció, tanto de él como del mundo, y lo que aún late en brazos del tiempo, incluso es capaz de crear líricamente lo que todavía no es, pero será. El poeta, como cualquier otro artista, siempre está aprendiendo a ver. Es un craso error decir que ya se vio todo, porque “el más largo aprendizaje de todas las artes, entre ellas la poesía, manifiesta Jules de Goncourt, es aprender a ver”. Ciertamente la actividad de “aprender a ver” finaliza en el poeta en el mismo instante que concluye su andadura por la vida, porque poesía es camino, y “se hace camino al andar”, según expresa Antonio Machado en su libro “Proverbios y Cantares”, poema XXIX. A pesar de ello, el poeta sevillano es tajante y concluyente en los dos últimos versos de este bellísimo “proverbio”: “Caminante, no hay camino, / sino estelas en la mar”.// Sin embargo, la poesía del autor de “Campos de Castilla” por siempre será camino, huellas de un hombre con un corazón-manantial, de donde mana, hasta el fin de los tiempos, poesía en su estado más puro, más vivificante, más enriquecedor.
En la página 2 de esta edición de LA FUENTE aparece, como ya es habitual, el “Saludo” de M.ª Ángeles Bernárdez, directora de la Revista. En él nos confirma que “las páginas centrales, a partir de este presente número, van a ser escaparate de artículos, reseñas de libros, críticas literarias y otros trabajos seleccionados por esta directiva. Iniciamos esta sección con la reseña que Carlos Benítez Villodres hace del poemario MAR DE PRAGA, cuyo autor es José Luis García Herrera (Abrera, Barcelona), excelente poeta colaborador y amigo de LA FUENTE, ganador del XVI Primer Premio de Poesía “Blas de Otero” 2004 del Ayuntamiento de Majadahonda (Madrid)”. Además de esta crítica literaria, el lector se encuentra en las páginas 27 y 28 con el comentario crítico, realizado por la poeta almeriense Pilar Quiroga-Cheyrouze sobre el libro DE SILENCIOS Y NAUFRAGIOS. “La nostalgia habitada” de Rafael Bueno Novoa (Leioa, Vizcaya). Tanto Pilar Quiroga-Cheyrouze como Carlos Benítez Villodres son miembros de la Asociación Andaluza de Críticos Literarios (AACL), presidida por Francisco Morales Lomas, catedrático de Lengua y Literatura españolas, escritor, poeta, ensayista…
El lector de poesía es consciente de la inmensa vastedad de la misma, de las innumerables sorpresas que le depara, de los diferentes ríos de vida auténtica, entusiasta, que de ella nacen… Ríos estos que le aportan a su espíritu su caudal transparente, nuevo, mágico… Ríos que, con su dispersión portentosa, inevitable, iluminan sus pasos, desarrollan y frutecen su orbe interno, prodigan conversaciones sustanciosas (no olvidemos que poesía es diálogo entendible y comprensivo y edificante)… La poeta cántabra Esther Luscinda platica con el lector cuando le dice: “Asómate a mi alma como se asoma un niño, / cobíjate en mis brazos que yo te los ofrezco / y arroparé tu gracia con una piel de armiño, / para velar tu encanto si aún no lo merezco”.// (Del poema “De ti tendré añoranza”, p. 7).
Aunque la prepotencia y la falsedad, la hipocresía y la indiferencia… reinen sobre nuestro planeta, la bondad de corazón del ser humano se halla muy por encima de estas miserias. El optimismo y el pesimismo luchan denodadamente. De este combate, cuerpo a cuerpo, la fe del hombre en el hombre y en la vida racional sale fortalecida, invencible. La grandeza de espíritu, la generosidad, la transparencia… abren nuevos caminos a la esperanza. De los hondones más íntimos de Loli Molina, poeta malagueña, brota esta fe colmada de bienaventuranza y sensibilidad. “Ya se escuchan en todo el orbe / las campanas solidarias de tu palabra, / los latidos de tus soles a mediodía, / el oleaje rebelde de tus mares… / En ti, el caminante encuentra / la bondad abierta de par en par / con sus inagotables manantiales / de vida fecunda, luminosa”. // (Del poema “Abriendo caminos”, p. 13).
Es evidente que la poesía incita al lector a introducirse en las estrellas y en los abismos cósmicos del poeta - ocultos muchas veces bajo el lenguaje y los recursos expresivos empleados por el autor - para conocer sus luces y sus sombras. Pero al mismo tiempo que las percibe, ello le permite lograr un conocimiento más exhaustivo de sí mismo, de la época en la que vive y de aquellas otras por las que anduvo, en oleadas de generaciones, un sinnúmero de seres humanos. Concha Castro, poeta almeriense, departe con el lector sobre la maldad cruenta que encierra y propaga cualquier contienda bélica, en la que los vencedores sufren también, mientras vivan, la peor de las derrotas: la del espíritu. “Regresaban de la guerra. / Volvían a sus casas victoriosos / y traían el alma para siempre prisionera. / (…) A su paso / la primavera cerró los ojos, / cubrió el rostro / y lloró lágrimas negras / en cada gota de lluvia. / No hubo piedad para el vencido. / La guerra sin cuartel duró más de mil años”. // (Del poema “Vencedores”, p. 14).
Es el esfuerzo colectivo, nutrido por la paz, el entendimiento, la igualdad, el único medio que tiene capacidad para mejorar el presente y, por ende, el de proporcionar a la ciudadanía la esperanza de un futuro prolífico, de un mañana que se eleve de su propia realidad verdadera y compartida y liberada. “Sin que exista por ello certidumbre, ni siquiera probabilidad, hay posibilidad de un porvenir mejor” (Morin, E. y Kern, A. B. 1993, “Tierra-Patria”, p. 229. Barcelona, Kairós). El poeta de Spinea-Venecia (Italia), Ferruccio Brugnaro, nos dice al respecto: “Il cielo é oscuro / sconvolto./ Il corpo della terra / oscilla a uno stretto / cappio d`acciaio / senza luce / e senza voce. / Il nostro sogno grandissimo / vaga ammutolito e ciego / attornó / a un lago di fango / inmenso. / Il nostro giorno ora / é / lontano / lontano”. // (El cielo está oscuro / revuelto. / El cuerpo de la tierra / oscila en un apretado / nudo de acero / sin luz / y sin voz. / Nuestro gran sueño / vaga enmudecido y ciego / alrededor / de un lago de fango / inmenso. / Nuestro día ahora / está / lejos / lejos”. // (Del poema “Il nostro giorno” - “Nuestro día” -, p. 26. Trad.: Teresa Albasini Legaz).
La Revista Literaria LA FUENTE prosigue, felizmente, su andadura, cosechando éxitos, gracias a la labor constante y entusiasta de su equipo directivo, a la calidad lírica de sus colaboradores, al aumento considerable de sus fieles lectores. Quien haya seguido su trayectoria sabe que LA FUENTE surgió con vocación hegemónica, dentro del marco de la poesía internacional, y continúa acrecentándola número tras número.
Carlos Benítez Villodres Málaga (España) |